Un cambio sistémico para el sur

El propósito de la Plataforma Nave Boetticher es favorecer un cambio en las dinámicas cronificadas en el sur: Desempleo, vulnerabilidad social, abandono escolar, perdida de tejido productivo, deterioro de los espacios naturales…

La histórica desigualdad requiere de una visión integral, que apele a los elementos estructurantes del territorio, esos, que son claves para nuestra vida y desarrollo. Elementos sobre los que se pueden asentar nuevas formas de hacer, diseñar y construir iniciativas y propuestas que den lugar a nuevos modelos socio-territoriales, que enfrenten el abandono y desidia que el tiempo ha ido arraigando; actuaciones que no nos dignifiquen (nuestra dignidad no la definen terceros) sino que nos hagan justicia y permitan pensar en el futuro.

Propuestas que abran oportunidades y ventanas de cambio. Que reviertan las inequidades existentes y asienten nuevos futuros en igualdad de condiciones, independientemente del barrio donde se resida.

En el sur, nuestro cambio sistémico se apoya en tres ejes claves, donde la innovación es central en todo ello:

  • Revitalización y actualización a la zona industrial de Villaverde: Desde un enfoque ecológico, económico y feminista.
  • Formación en tecnología: Desde una visión crítica para ser ciudadanos en la red, pero también, para ser capaces de aprovechar todo su potencial
  • Calidad ambiental: Desde el río como gran ecosistema natural del sur, corredor ecológico y social, pero también desde los aspectos de naturalización y de reducción de la contaminación.

Un Plan Director para Marconi

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus amenaza de forma especial a las zonas más frágiles de la ciudad y en concreto al distrito de Villaverde, donde se dan elevadas tasas de precariedad laboral, bajos niveles de renta y una elevada proporción de población migrante.

Todas las previsiones avanzan que el impacto de la crisis poscoronavirus será demoledor en términos de actividad, empleo y renta de las familias. Esta crisis ha puesto en cuestión las bases en las que se asentaba el capitalismo actual, depredador de recursos  y productor de una desigualdad extrema, y a la vez ha suscitado la demanda de una sociedad diferente, de una economía diferente y de un papel más amplio, activo y distinto del estado y las instituciones plurinacionales como la UE.

En la etapa de restauración de la actividad y el empleo que deberá seguir a la crisis, zonas como Villaverde requerirán un esfuerzo suplementario de las administraciones para paliar los seguramente duros impactos de la misma.

El SUR, por medio de sus organizaciones vecinales y cívicas, se encuentra batallando, en unas condiciones aún más adversas, por los objetivos que se plasmaron en la Carta del SUR. Las iniciativas desarrolladas con el apoyo de la Plataforma Nave Boetticher en torno a la regeneración del Polígono Industrial de Villaverde han tenido su reflejo  en la elaboración de por parte de la administración urbanística de un Plan Director para la revitalización de este área industrial  y su integración con los barrios colindantes de Villaverde Alto, Villaverde Bajo, Cruce de Villaverde, Colonia Marconi y S. Cristóbal, en un espacio transformado más justo socialmente, menos segregado y más sostenible.

Esta reconversión/revitalización del área necesitará de sustanciales recursos públicos orientados al impacto producido por el COVID. Entre esos recursos se encuentra el suelo público, tanto del Ayuntamiento (un rosario de parcelas productivas en el P. Industrial) como de  Defensa y ADIF, parcelas de gran dimensión y elevado valor de posición en la carretera de Andalucía. 

Estos espacios son vitales, por su posición y dimensión para las estrategias de revitalización de Villaverde. Sin embargo su puesta en valor para la revitalización choca con una miope política patrimonial que considera esto suelos del patrimonio público como simples activos contables en espera de su valorización para convertirlos en mercancías (como desgraciadamente se intenta en Chamartín). Política que si nunca estuvo justificada hoy lo está aún menos cuando los gobiernos están pensando en intervenciones de gran calado, incluido tomar el control de empresas decisivas.

Se olvida a menudo que estos suelos  se “adquirieron” con recursos públicos y que su  “valor de mercado” es fruto  de decisiones públicas (planeamiento) y de externalidades creadas por la propia sociedad civil, con su actividad residencial, comercial y productiva.

Ambas parcelas pueden jugar un papel en las estrategias de revitalización y lucha contra la desigualdad social y espacial de Villaverde: creación de espacios para el fomento de la actividad y la innovación, vivienda pública en alquiler, equipamientos, etc.

Los vecinos de Villaverde reclamamos que estos espacios se pongan al servicio de la sociedad local, una devolución a los vecinos de Villaverde para acordar e impulsar con las administraciones su utilización al servicio de la regeneración del SUR.

Descargar: Avance Plan Director Área Industrial Villaverde

 

LA PLATAFORMA NAVE BOETTICHER ANTE LA CRISIS POSCOVID

La pandemia provocada por el coronavirus ha revelado de forma dramática el impacto de los recortes en el estado de bienestar, especialmente en el sector de la sanidad pública y los servicios sociales, pero el impacto socioeconómico que tendrá esta epidemia amenaza con agravar las condiciones de vida y trabajo en Usera y Villaverde en ausencia de una potente intervención pública.

No hay estimaciones  disponibles sobre el impacto que esta crisis tendrá sobre el empleo y las condiciones de vida de los trabajadores  y menos aún en los distintos barrios de la ciudad, pero no es arriesgado pensar que tendrá importantes secuelas  en las zonas de menor renta, con más población inmigrante y con empleos precarios y poco cualificados (como de hecho sucedió con la cris de 2008) amenazando con reforzar una  situación de fragilidad que ya era preocupante y en algunos barrios crítica.

Las organizaciones ciudadanas del SUR ya se habían pronunciado antes de esta crisis sobre los problemas socioeconómicos de los distritos del SUR y de la persistente desigualdad social y territorial (Carta del SUR) y acerca de la necesidad de promover políticas públicas que combatan esta situación.

Hoy, algunas voces llaman a la vuelta a la “normalidad”, una imposible “vuelta al pasado”, a una sociedad y economía insostenibles, marcadas por la desigualdad, la precariedad y un mermado estado de bienestar:  No queremos volver a la normalidad, porque la normalidad es el problema. No se puede admitir la  reproducción  de medidas similares a las que se utilizaron tras la crisis de 2008, de ataque a los trabajadores y al estado de bienestar y en concreto a la sanidad pública y que tanto daño causaron. Los ciudadanos reclamamos otra política, otra sociedad más justa  y democrática en la que tengamos un papel activo, impulsada por políticas públicas de igualdad y pleno empleo.

Esta situación requerirá de la toma de decisiones de gran calado por parte de todas las administraciones públicas, Gobierno central, Comunidad y Ayuntamiento, de refuerzo del estado del bienestar, empezando por la sanidad pública, de apoyo masivo a los hogares  y los territorios más frágiles, de reforzamiento de la enseñanza básica y la formación profesional, del acceso a la vivienda, y de  revitalización de la actividad económica.

La gravedad de la situación que se adivina, especialmente en los distritos más frágiles de la ciudad y en concreto en el SUR obliga a implementar un auténtico Plan de Choque económico  y social participado y auditado por los ciudadanos. 

La Plataforma Nave Boetticher en colaboración con diversas entidades ciudadanas e instituciones  lleva tiempo promoviendo una serie de iniciativas contra esta situación, luchando contra  la brecha digital,  por la revitalización del tejido productivo  y la regeneración medioambiental del SUR.

Consideramos que estas iniciativas son el embrión del citado Plan, sin prejuicio de otras que ya se consideraban en la Carta del SUR. La Plataforma Nave Boetticher llama a las organizaciones ciudadanas del SUR y a las administraciones a debatir, implementar y desarrollar con decisión estas iniciativas.

EL GRAN PARÓN

URGE UN PLAN DE CHOQUE SOCIAL

La aparición de un fenómeno de dimensión global, como la pandemia sanitaria que estamos
sufriendo, nos ha llevado a una situación de emergencia desconocida antes. Vivimos desde el 13 de marzo confinados en nuestras casas.

La crisis sanitaria con el coronavirus propagándose exponencialmente y colapsando el sistema sanitario obliga a parar la actividad productiva los que disparara las cifras del paro a niveles históricos. El Gran Parón y la crisis económica. En el mes de marzo en la ciudad de Madrid ha habido 70.000 afiliados menos a la Seguridad Social. Y asoma la crisis social, miles de personas que se empobrecen, pierden sus trabajos precarios, cierres de empresas y comercios y la amenaza en los hogares para poder atender las necesidades básicas: alimentos, pagar el alquiler o la hipoteca, los recibos de la luz, el gas. Y las colas en los comedores sociales que se improvisan por las redes de apoyo, se desbordan.

Cada uno de los lados de esta situación crítica marca un fracaso, señala la causa y, por tanto, la necesidad de actuar en consecuencia. La crisis sanitaria y la saturación de centros, hospitales y UCI´S insuficientes, ponía en evidencia la debilidad de un sistema de salud público que desde hace 15 años se ha venido liquidando, por recortes mientras se apoyaban grupos sanitarios privados con dinero público. Cuando la seguridad que supone el Estado de Bienestar descansa sobre carencias severas, solo es un espejismo. El fracaso de la privatización.

Solo la profesionalidad y el compromiso del personal sanitario ha permitido afrontar la situación aún en condiciones de riesgo, con gran falta de recursos. La lección aprendida es que la sanidad ha de ser 100% PÚBLICA. También se ha dejado sentir, ahora que no hay medicamentos ni vacunas para este virus, la falta de inversión en investigación y ciencia que hemos venido sufriendo, sistemáticamente. Un despilfarro de jóvenes profesionales desaprovechados y la actividad investigadora sin el impulso publico imprescindible.

La falta de material, desde guantes, mascarillas, batas, a respiradores, test rápidos, evidenciaba que estábamos en un colapso de la demanda. Muchos países comprando, con igual urgencia, un material que se produce fuera. Aquí no se produce ni siquiera para garantizar un nivel deseable de autoabastecimiento a escala nacional, o a escala de región. La deslocalización industrial, que tiempo atrás se llevó el trabajo lejos, ahora muestra la importancia de la pérdida de trabajos socialmente necesarios, de la actividad productiva local. Una asignatura que vamos a tener que aprobar de ahora en adelante. Hay que recuperar en el distrito de Villaverde, en el conjunto del Sur madrileño, la producción como un factor estratégico para el abastecimiento de bienes de primera necesidad, la relocalización de la actividad productiva. Genera valor, crea empleo, dinamiza el territorio, aprovecha su localización de proximidad y comunicación.

Otro aspecto fundamental es la profunda crisis social que se viene encima. En Villaverde el
impacto deja ver que será muy severo, porque previamente la vulnerabilidad social ya estaba
muy extendida por esta comunidad. Ahora, en peores condiciones, nuestros barrios se
enfrentan a una riada hacia la pobreza. Hay que reparar en que esta crisis del coronavirus
aumenta las desigualdades, castiga más a los más débiles, a los que ya concentran más carencias y cada vez, menos derechos y servicios, aumento de la desigualdad, entre los más desiguales.

Cómo se puede ver en materia de Formación, muchos jóvenes estudiantes sufren la desconexión educativa por el cierre de centros. No todos pueden acceder a internet, y seguir las clases porque carecen de un ordenador en su domicilio y eso aumenta la brecha de forma inmediata, descuelga a una parte de los alumnos de su propio curso y entorno escolar. La brecha digital como expresión de una emergencia educativa sobre la que hay que actuar.

En Villaverde es necesario un Plan de Choque Social, que incorpore la regeneración del espacio industrial degradado para activar nuevas implantaciones y una restauración ambiental reparadora social y ecológicamente. Que combine MEDIDAS INMEDIATAS (que mitiguen los efectos) con otras de mayor alcance, a más largo plazo, previas a cambios más profundos, sistémicos.

Existen mecanismos y recursos disponibles para ponerse a trabajar sin perder tiempo, porque hay una urgencia social que no puede esperar y porque hay que afrontar la vuelta a una nueva y desconocida normalidad.

Un factor fundamental a tener en cuenta es la importancia del capital social existente en el distrito de Villaverde. Un poso de cultura de la solidaridad de ayer, que es parte de su identidad en ese pasado de emigración y fábricas. Hay que movilizar esa identidad de barrio con derechos, que pervive aún aquí, como evidencian las redes de ayuda que están organizando asistencia a los más desamparados, solos, necesitados. Las redes vecinales de apoyo se están revelando imprescindibles en la gobernanza. Un tejido social y asociativo solidario y colaborativo.

Contamos con un equipamiento excepcional: la Nave Boetticher, un espacio para la formación
tecnológica y una oportunidad educativa para el futuro de los jóvenes de Villaverde donde
desarrollar iniciativas innovadoras. Tenemos un polígono industrial con un gran potencial de
recuperación de la actividad productiva, ahora ya avanzada, y con mayor cualificación. La nave podría ser habilitada para empezar a acoger iniciativas de producción con impresoras 3D. La vinculación Nave Boetticher-polígono industrial es más imprescindible que nunca. Un motor de encendido para el distrito.

Faltaría, la mediación, la interlocución con las administraciones. Y eso exige reconocimiento
mutuo, voluntad de diálogo y objetivos comunes de mejora en un territorio muy dañado. Por
eso, nos dirigirnos al Ayuntamiento de Madrid, para hacerle llegar nuestra propuesta y abrir un proceso de diálogo para la intervención.

Plataforma Nave Boetticher.
Mayo 2020

COMUNICADO SUSPENSIÓN ACTIVIDADES

Atendiendo a las recomendaciones e instrucciones de las autoridades en materia de
Sanidad del Gobierno Central, de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de
Madrid, se suspenden temporalmente todas las actividades, reuniones, y eventos que
desde la Plataforma Nave Boetticher se iban a realizar entre el 12 de marzo hasta el 30
de marzo, ambos inclusive.
En todos los casos, incluido el Ciclo de Industria y Feminismo, se pospondrá su
realización hasta una nueva fecha donde la situación haya retornado a la normalidad y
no sean precisos estas medidas de prevención del contagio.

Esta decisión se toma desde la responsabilidad y apoyo para prevenir las posibilidades
de contagio y así reestablecer lo antes posible el habitual desarrollo e la vida diaria,
haciendo además un llamamiento a la calma y a actuar con responsabilidad individual
y colectiva.

COMUNICADO CORONAVIRUS

I CICLO INDUSTRIA Y FEMINISMO

Qué el área industrial de Villaverde requiere de una regeneración profunda, es una cuestión que a cualquier persona que conozca este espacio resulta evidente. El desmantelamiento industrial unido a la ausencia deliberada de políticas industriales ha dado pie a un territorio con problemáticas variadas, complejos y difíciles de abordar.

Por ello, la estrategia para abordar su reconversión requiere de creatividad, trabajo y también una habilidad para desentrañar sus problemas, sin dejarse enredar en ellos.

POR QUÉ UN CICLO DE INDUSTRIA Y FEMINISMO

Hablar del área industrial de Villaverde pasa inexorablemente de hablar del papel de la mujer.

La actividad industrial, su entorno, y cuántos aspectos le rodean han estado tradicionalmente masculinizados. El papel de las mujeres siempre ha quedado relegado en estos escenarios a un segundo plano, invisibilizado cuando no expulsada de este ecosistema productivo.

El caso del área industrial de Villaverde no es ajena a esta realidad. Siendo este territorio, un lugar donde las diversas desigualdades se aglutinan y se hacen tangibles: sociales, territoriales, ambientales y también de género.

La regeneración industrial es necesaria y urgente si del prosperar y el resurgir del bienestar social de los barrios, especialmente del Sur de Madrid, se refiere. Pero es una cuestión que interpela a todo el territorio, a toda la ciudad y a muchas administraciones. Una regeneración que pasa por muchos cambios y novedades, y que tienen que ir más allá de la popular Industria 4.0 (o 5.0 ya), paradigma del nuevo modelo de fabricación, pero que no deja, por las fuentes de las que bebe, de reproducir las mismas dinámicas que han provocado el colapso económico, social y ambiental actual.

Es intolerable, todavía hoy, contar con un área industrial que refleje y reproduzca estas desigualdades, que se ancle en el pasado y con ello lastre las expectativas de futuro.

Este ciclo quiere hablar de regeneración industrial, pero hacerlo desde una visión feminista de la cuestión. Unas jornadas para pensar desde lo global para actuar en lo particular y activar desde nuevas lógicas los recursos y potencialidades que se esconden en el área industrial.

JORNADAS Y TEMAS

Por ello, se articula entorno a tres mesas de diálogo con expertas y vecinas:

ECONOMÍAS FEMINISTAS | SÁBADO 14 DE MARZO

¿Puede haber economías que no reproduzcan las desigualdades? ¿Existen modelos económicos que velen por lo común: medio ambiente, cuidados, las personas? ¿Se puede pensar actividades productivas que sostengan la vida y no viceversa? Son algunas de las cuestiones que abordaremos en el debate con:

  • Isabela Velázquez Valoria
  • Francisca Jiménez Martín
  • Concha Denche Morón

TERRITORIO SIN GÉNERO SÁBADO | 21 DE MARZO

Son muchas las cuestiones que rodean al urbanismo que no pueden ni deben ser ajenas a la perspectiva de género o a cuestiones de diversidad funcional, cognitiva o de otro tipo. ¿Cómo podemos hacer territorios más inclusivos a las diversidades? ¿Cómo puede incluir la planificación de los espacios las diferentes miradas y formas de habitarlo? En un territorio industrial ¿Cómo dialogan las funcionalidades logísticas con las necesidades sociales?

  • Cristina Martínez Aransay
  • Alba Navarrete y María G. Mendez
  • Oihane ruiz Menéndez

CIENCIA Y TECNOLOGÍA DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO | SÁBADO 28 DE MARZO

El conocimiento no siempre se traduce en libertad, pero lo que sí que es seguro es que el desconocimiento se traduce en vulnerabilidad. ¿Cómo se plantea el futuro tecnológico de la sociedad? ¿Quién produce la tecnología y la consume? ¿Puede haber una tecnología que aborde la desigualdes?

  • Cristina Balbas Martínez
  • Inés Bebea González
  • Nerea Luis Mingueza

DÓNDE Y CUÁNDO

Este ciclo tendrá lugar en La Nave Boetticher (C/Cifuentes, 5) <M> L3 Villaverde Bajo-El Cruce

¡ACCESO LIBRE HASTA COMPLETAR AFORO!

Puedes inscribirte antes en: https://forms.gle/siwuFYzT2fP4YnZy6

Conclusiones III Jornada Nave Boetticher

El pasado 30 de Noviembre realizamos las III Jornadas sobre las Estrategias de Regeneración del SUR. Unas jornada que se estructuraron en tres ejes: Industria, Formación y el Río.

De los debates, informaciones y reflexiones hemos elaborado el siguiente documento. Un texto coral, donde se presenta el trabajo que se ha realizado, y donde se señala los caminos desde los que seguiremos trabajando desde la Plataforma Nave Boetticher en colaboración con las entidades sociales de los distritos del Sur, profesionales y la Universidad para promover ese cambio sistémico del Sur.

MEMORIA JORNADAS NAVE BOETTICHER 2019

 

III Jornadas sobre la Estrategias de Regeneración del Sur

Artículo descargable aquí

El sábado 30 de noviembre una vez más se abría, desde la acción ciudadana, la Nave Boetticher al debate sobre el Sur y las estrategias de intervención para la transformación de este territorio madrileño.

En estas IIIªs jornadas sobre las Estrategias de Regeneración del SUR han participado cerca de un centenar de personas: activistas, miembros de diversas organizaciones vecinales, de Ecologistas en Acción, funcionarios, académicos y profesionales con vinculación con el SUR. Una gran asistencia y ambiente que respondía a algo más de que a la implicación, el esfuerzo, el ánimo o la participación: El ardor del SUR

Las jornadas se iniciaron con una presentación que daba cuenta de los objetivos que se planteó la Plataforma en su primera reunión y la trayectoria y actuaciones desarrolladas desde entonces.

Tras esta presentación los asistentes se distribuyeron en tres talleres de trabajo para ampliar la información sobre el camino emprendido y analizar y proponer acciones para su desarrollo.

La Nave Boetticher, el espacio donde se organizaron las jornadas, concentra tres atributos: ser la memoria del pasado industrial del sur motor de la industrialización madrileña, el símbolo de la resistencia vecinal a su demolición, entendiéndola como parte del imaginario colectivo del distrito de Villaverde y, por extensión, del sur madrileño y hoy, remodelada en un edificio singular, un recurso público de primer orden para desplegar alternativas de revitalización y regeneración socio-territorial. Un equipamiento para diseñar otro futuro.

Los objetivos de cambio pasan por articular ámbitos para actuar contra el desequilibrio socioterritorial que padece el sur desde hace décadas. El enfoque con que se aborda quiere darse una perspectiva  de más largo alcance en su actuación, no basta con paliar los muchos déficits que siempre han arrastrado los distritos de Villaverde o Usera, el Sur en su conjunto y su condición de periferia al servicio de la ciudad. Carencias y desigualdad.

Afrontamos ahora, muchos años después de la desindustrialización que hundió estos barrios, la rehabilitación socio-económica y el final de esa travesía del desierto que ha sido el desmantelamiento de un territorio sin otra  función en la ciudad que la de espacio de reserva para funciones no deseadas, excluido de los procesos de transformación de la economía y el mercado de trabajo, desde que Madrid prescindió del modelo productivo de la gran fábrica concentrada. No hubo entonces alternativas para este territorio decisivo en el crecimiento madrileño. Sigue sin haberlas en materia de empleo, de formación, de condiciones dignas de vida, de igualdad. Territorio residual para mano de obra excedente.

Por eso nuestro trabajo comienza cambiando la perspectiva: los problemas del sur no son remediales, no se trata solo de paliar deficiencias. Nuestros problemas tienen un carácter sistémico, es decir, son de orden estructural y están en relación con la integración de la periferia en la ciudad de Madrid, que ha de asumir su entorno, generar continuidad territorial e integrar su propio metabolismo, el aparato digestor urbano, como todo organismo vivo y la ciudad es un organismo completamente vivo.

El SUR no puede seguir siendo un territorio de reserva al que trasladar las molestias, se trata de  reconstruir la ciudad con criterios de justicia e igualdad de oportunidades y redistribución de ventajas.

Tres son los aspectos que hemos desarrollado a lo largo de este tiempo de trabajo, inscritos en una más amplia Estrategia del Sur madrileño. La Formación, la Regeneración del polígono industrial de Villaverde y la Recualificación ambiental a través del Río Manzanares, un ecosistema fluvial y un eje articulador con el área metropolitana. Enfocamos el sur como un área de oportunidad, con recursos, capacidad y amplia disponibilidad humana y social.

Talleres: Formación, industria, río Manzanares

 

La Formación se afronta desde diferentes programas que plantean reducir la brecha digital y tecnológica en el sur. Sin educación no hay futuro, y además debe actuar contra la brecha de género que incrementa la desigualdad de las mujeres. Tanto el programa de Technochicas, como el de Abuelas y Madres tecnológicas, tienen como objetivo la inclusión, el aprendizaje y el manejo de habilidades de mayor capacitación. Junto a ellos estaría el programa de trabajo en Centros de Formación Profesional y en el conjunto de centros educativos: Tecnología con valores.

La Regeneración del polígono industrial. Dentro de una más amplia reflexión sobre la revitalización productiva de Usera-Villaverde y por extensión del SUR, el polígono industrial de Villaverde constituye un recurso fundamental. Pese a los múltiples problemas que ha venido sorteando desde la deslocalización, el desorden urbanístico, los vertederos, y los factores de riesgo, este resulta ser un espacio productivo con un cierto dinamismo, con cerca de 1.200 empresas y más de 11.000 trabajadores. Pero la ausencia de política industrial, su localización y cercanía al centro urbano lo han convertido en el objetivo de las plataformas logísticas, una amenaza de competencia negativa por el uso del suelo que arrastran unas instalaciones parásitas que consumen mucho suelo y generan congestión. Nos pone al servicio de la urbe, otra vez, convirtiéndonos en espacio de almacenamiento.

Hay que ordenar este espacio, poniéndolo al servicio de la transformación del tejido productivo que se demanda,  hay que conectarlo con Villaverde, y vincular su recuperación a la formación de calidad, como recurso para la implantación de actividades avanzadas. La iniciativa pública tiene que impulsar nuevas actuaciones restauradoras del empleo de calidad. La Nave Boetticher y el polígono son un binomio inseparable.

El Río Manzanares lo entendemos como un ecosistema fluvial que es una oportunidad. Recuperar el río es apostar por la recuperación ambiental del SUR y su recualificación. Su curso articula Usera-Villaverde con los distritos cercanos (Vallecas) y el área metropolitana (Getafe, los cantiles de Rivas y el Parque Regional del Sureste) Una espina dorsal que es un territorio a restaurar y conciliar con su ciudadanía. Desarrollar sus potencialidades como medio ambiente urbano.

Nuestro trabajo busca transformar las expectativas. El Río, la Nave, el Taller. Aspectos sociales, económicos y ambientales, de igualdad, de género. Objetivos de desarrollo sostenible para un nuevo horizonte.

El objetivo del trabajo en la Nave Boetticher se orienta a no quedarse fuera de los distritos de la ciudad generadores de valor. A recuperar su capacidad de generación de empleo. A ser el lugar de una actividad nueva en el ámbito de la que fue destruida. En los tiempos del sur como motor de crecimiento este espacio de grandes fábricas concentraba el 39% de los trabajadores industriales de Madrid, un 80% de ellos del sector metalúrgico. Tras el desmantelamiento industrial, la aportación del distrito a la creación de valor en el municipio ha disminuido hasta el 2%.

Es en estos proyectos que hoy promueve y activa la Plataforma Nave Boetticher, en la participación de los vecinos del sur, en la creación de un referente de nuevas iniciativas y con  la presencia de las entidades que se han dado cita aquí para trabajar, en los expertos, los profesores de universidad,  ese conglomerado de voluntades y compromisos para intervenir, donde la Nave reafirma su vocación social como elemento público que constituye un activo para el cambio en forma de reducción de la desigualdad y un patrimonio común para los barrios y distritos del Sur.

En el vientre de la ballena

Recorrido por el Polígono Industrial de Villaverde

El día 11 de octubre la Plataforma Nave Boetticher convocó a diversos colectivos, profesionales, y técnicos de la administración a realizar un recorrido por el Polígono Industrial de Villaverde. La cita se convocó en la estación de metro de San Cristóbal junto a la valla de una gran finca abandonada propiedad del Ministerio de Defensa que forma una formidable barrera en el borde de la Avda. de Andalucía.

Inicialmente se realizó una visita a los antiguos bloques residenciales del ejército, viviendas hoy marginales, pegadas a la Avda. de Andalucía. Desde allí el grupo de exploradores, guiado en su inicio por un grupo de vecinas de la Colonia Marconi, se jugó prácticamente el tipo emulando el trayecto que las vecinas y vecinos de Marconi y los trabajadores del polígono hacen a diario por la inverosímil acera para acceder a la Colonia o a su trabajo en las empresas del polígono, caminando en fila india por el borde de la finca militar evitando a duras penas del tráfico de la citada vía.

En el camino, un pequeño hueco en la valla al final de la finca militar permitió un respiro para observar lo que antaño debió ser un pequeño conjunto de residencias de oficiales del que solo quedan los restos descuidados de la antigua vegetación del enclave. En el mismo borde, estaban en marcha las obras de un conjunto logístico que se abría directamente a la vía de servicio de la carretera, utilizando además el borde como apoyo de sus aparcamientos privados. Una licencia aberrante.

Dentro del polígono, en el cuadrante sudeste se intensificaba el tráfico de vehículos pesados y la progresiva localización en la zona de conjuntos logísticos (almacenaje y transporte) que, con cierres particulares, obstaculizan a menudo el paso por el viario público, en una zona en la cual cada cual campa a su albur.

La referencia al tráfico pesado en el polígono sería una obviedad si no fuera porque la vía por la que transcurre gran parte de este tráfico es simultáneamente la de acceso al conjunto residencial de Marconi, enclavado (y aislado) en medio de esta área industrial.

Se recorrió el barrio donde las vecinas que servían de guía describieron los problemas, demandas y actuaciones realizadas para mejorar el bienestar de la zona residencial.

Al borde del tejido residencial una notable edificación en altura, abandonada, en origen destinada probablemente a edificio multiempresas, era la primera muestra de una situación que se iría repitiendo en el resto del área.

A partir de aquí el grupo se internó en la parte propiamente empresarial del polígono, donde se hace patente la complejidad del tejido empresarial existente y la convivencia de inmuebles industriales de diversas épocas y tipologías, desde pequeños talleres a grandes instalaciones como la de la empresa química Air Liquide. Había numerosos edificios y parcelas abandonados o infrautilizados (parcela de bombonas de butano), algunos de gran dimensión, algunos de ellos en oferta y otros con  proyectos anunciados (de nuevo áreas logísticas)

El polígono, que en determinadas zonas y vías se encuentra en un estado de mantenimiento razonable, tiene otras áreas bastante degradadas, que a menudo coinciden con bordes y barreras físicas, tanto en el caso de la barrera que supone la finca militar, que en su trasera presenta una zona industrial bastante degradada y con vertidos industriales descontrolados, como en los bordes con la Gran Vía que trascurre sobreelevada en la mitad este del polígono, donde un tratamiento deficiente del borde (parte del cual es suelo público) ha derivado en su conversión en un vertedero descontrolado de residuos industriales.

En esta zona se dedicó una especial atención al debate con los técnicos municipales acerca de las posibilidades (y previsiones del planeamiento) de comunicar este borde con el tejido residencial de Villaverde.

También se hizo una parada de información y debate en las parcelas junto a la glorieta de Lozares, al Norte del polígono, objeto de diversas iniciativas de especial interés como La ciudad del Sonido y el proyecto Reiventing Cities.

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Cerrando el circuito, el retorno a la parada de Metro se realizó atravesando la parcela militar en un punto que los viandantes han convertido en un acceso “natural” gracias a dos huecos abiertos en la valla de cierre. En esa zona, un pequeño asentamiento chabolista daba cuenta de nuevo del abandono por parte de Defensa de esta propiedad.

La Plataforma, que tiene programada una segunda visita a la zona Oeste del polígono, la más reciente, tiene previsto convocar una sesión de debate para reflexionar sobre los problemas y oportunidades en el área.

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Pacto contra la especulación y por el derecho a la ciudad

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Desde la Plataforma de La Nave Boetticher nos unimos al Pacto contra la especulación y reivindicamos el derecho a la ciudad.

Madrid tiene que abordar planes de desarrollo urbano que promueva de verdad una visión de conjunto de la ciudad. Una ciudad que adolece de importantes desequilibrios, que a base de operaciones no se superan e incluso agudizan estas desigualdades. Un proyecto urbano que plantee un nuevo modelo urbano, más justo y equitativo. Que aborde el grave problema del acceso a una vivienda digna. Que defienda lo público y lo común, ya sea servicios, equipamientos, dotaciones, o el uso de las vías y espacios públicos, o todo el patrimonio material e inmaterial, que es memoria de nuestra ciudad, que asienta identidad y sobre la que se piensa y construya futuro. Una ciudad accesible para todas las personas y que en materia de movilidad siga invirtiendo y mejorando en un sistema de transporte público de calidad, más eficiente y que cubra mejor los servicios y necesidades de la población, siendo alternativa viable ante el transporte privado.

Una ciudad que prime el desarrollo frente al crecimiento. Que promueva una consolidación de lo urbano existente, frente a nuevos desarrollos urbanos, consumidores de suelos, de forma ineficiente ambiental y socialmente, Que promueva entornos urbanos sin etiquetas (residencial, industrial, dotacional…) sino que promueva la convivencia de usos de suelo mixtos que atiendan a las diferentes necesidades que la población requiere (trabajo, ocio-tiempo libre-residir). Un modelo de ciudad que parta de la visión de la ciudadanía, quien tenga una participación real y práctica del diseño del espacio que habita y transita. En donde se delegue y confíe más competencias a los distritos, quienes estando en contacto con lo inmediato del territorio y el día a día de la población, tengan mayor capacidad de decisiones y posibilidades de actuación.

Ello sin perder de vista la capacidad de coordinación y articulación con otras áreas y distritos del propio ayuntamiento, otros municipios y ámbitos administrativos. Entendiendo Madrid no sólo como ciudad, sino como parte de territorios más complejos, amplios y diversos. En donde las decisiones supramunicipales influye y afecta de la misma forma a la gestión de lo local, y por tanto, necesario de un diálogo y  directrices territoriales comunes para la Comunidad de Madrid que, desde un enfoque de sostenibilidad y equidad, potencie las capacidades y oportunidades de los municipios, especialmente los más desfavorecidos, conecte los espacios libres metropolitanos y regionales y apoye la economía agropecuaria de la región, basada en principios de la soberanía alimentaria.

La ciudad está en continuo cambio y transformación. De poco sirve realizar pactos y planteas acciones si a estas no se les da seguimiento, se evalúan o sobre ella no se rinden cuentas. Por ello, es necesario un Observatorio Urbano, capaz de diseñar indicadores para cuantificar el impacto de lo realizado y que pueda dar seguimiento y velar por los objetivos del Pacto, por la consecución de otro modelo de ciudad, por una nueva cultura del territorio. Por un verdadero Derecho a la Ciudad.

PUEDES CONSULTAR EL MANIFIESTO EN ESTE ENLACE:

PACTO CONTRA ESPECULACION 2019-8

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